Y al final perjudica a tus pacientes. ¿Cómo estás ayudando cuando llegás a la décima consulta del día completamente agotado?
El profesional que cobra lo que vale llega desde un lugar diferente.
La narrativa de que cobrar bien es incompatible con la vocación la aprendiste. No te la inventaste. Y se puede interrumpir.
La vergüenza de cobrar tiene un precio concreto. No abstracto.
Hay dos formas de calcular el precio. Una tiene techo. La otra no. La segunda es la que mostramos en el video.
El error más común se llama el precio-disculpa: "Son $900, pero también podemos hablar de algo más accesible si necesitás." Antes de que el paciente pueda evaluar, vos ya comunicaste que no te parece razonable a vos.
No las respondés con argumentos. Las respondés con preguntas. La diferencia es enorme.
El día que cobrás lo que vale tu trabajo por primera vez, el paciente que acepta sin dudar te está comunicando algo concreto: lo que hacés vale eso. Lo ve aunque vos todavía tengas dudas.
Todo lo que se menciona en el video, disponible gratis.